
Señor Jesús, al comenzar este martes te ofrezco mis manos, mi mente y mi tiempo. Que todo lo que haga hoy sea para tu gloria y para el bien de los demás.
Tú dijiste que somos luz del mundo. Ayúdame a ser luz en mi trabajo: con honestidad cuando nadie me ve, con paciencia cuando haya presión y con una palabra amable para quien llegue cansado.
Hoy recordamos a san Martín de Porres, que barría, curaba y servía con alegría. Que su ejemplo me enseñe que no hay oficio pequeño cuando se hace con amor.
Bendice a los que buscan empleo, a los que trabajan en condiciones duras y a los que sienten que su esfuerzo no es reconocido. Dales dignidad, fuerza y esperanza.
Acompáñame en cada paso de este día y no permitas que el afán me haga olvidar que tú caminas a mi lado. Amén.