
Amado Dios, en tus manos encomiendo mis luchas de este domingo.
Te encomiendo también mis esfuerzos.
Y te encomiendo mi corazón, que es lo más valioso que tengo.
Concédeme mucha felicidad y bendición, y permite que este sea un domingo lleno de salud y bienestar.
Salgo a este día encomendado a ti. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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