
Amado Dios, tú conoces mejor que nadie mis batallas diarias.
Algunas son visibles, otras las llevo en silencio.
Ayúdame a salir adelante. En tus manos pongo mis planes y mis anhelos.
Guíame y llévame por sendas de triunfo y bendición.
Salgo a este domingo con tu ayuda. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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