
Amado Dios, este jueves me recuerdas tu amor infinito. No uno que se agota, sino uno que se renueva cada mañana.
Me recuerdas tu bondad y tu generosidad. Siempre das más de lo que pido.
Me invitas a no tener miedo. Mirad las aves del cielo, dijo Jesús: no siembran ni cosechan, y el Padre las alimenta.
De tus manos recibiremos pan, salud y bendición. Confío en tu providencia para este día.
Salgo sin miedo, sabiendo que tú provees. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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