
Señor, al empezar este jueves quiero darte gracias por el pan de cada día: por el alimento en mi mesa, por el trabajo que lo hace posible y por las manos que lo preparan.
Tú te quedaste con nosotros en el pan de la Eucaristía. Que este día recuerde que eres mi verdadero alimento y que sin ti mi corazón tiene hambre.
Hazme generoso con lo que tengo. Que no desperdicie, que no acumule por miedo y que sepa compartir con quien no tiene lo necesario.
Te pido por los campesinos que cultivan la tierra, por los que transportan los alimentos y por los que venden en las calles para sostener a su familia. Bendice su esfuerzo.
Acuérdate de los que hoy pasan hambre o no tienen empleo. Mueve corazones para que encuentren ayuda y abre caminos de trabajo digno.
Gracias, Padre, por tu providencia. Que este jueves sea un día de gratitud y de generosidad. Amén.