
Amado Dios, hoy no te pido grandes cosas. Te pido algo sencillo y precioso: que tu paz y tu amor acompañen cada uno de los siete días que empiezan.
Paz para no reaccionar con enojo ante el tráfico, las prisas o los comentarios que molestan. Paz en mi interior, para dormir sin angustias. Paz en mi casa, para que nadie tenga miedo de hablar.
Amor para mirar a los demás con bondad, incluso a los que me caen mal. Amor para servir sin quejarme y para corregir sin humillar. Amor para cuidarme a mí mismo sin egoísmo.
Que tu luz me guíe y tu bendición no se aparte de mi vida ni de la de mi familia. Cuida a cada uno en sus caminos y en sus tareas.
Que esta semana, cuando alguien me pregunte cómo estoy, pueda responder con sinceridad: en paz. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.