
Amado Dios, empiezo este lunes con algunas crisis abiertas. No te las escondo; las pongo sobre la mesa, delante de ti.
Tú tienes el arte de transformar. Convertiste el agua en vino, el llanto en alegría, la cruz en resurrección. Toma mis crisis y conviértelas en oportunidades para crecer, para cambiar lo que debo cambiar y para acercarme más a ti.
Las pruebas de esta semana, que sean enseñanzas. Que aprenda paciencia en la espera, humildad en el error y gratitud en la recuperación.
Los problemas que no puedo resolver, que se vuelvan bendiciones escondidas: ocasiones para pedir ayuda, para unirnos como familia, para descubrir que no estoy solo.
Confío en ti. Que esta semana, al mirar atrás, pueda decir: el Señor estuvo grande conmigo. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.