
Amado Dios, en este lunes pongo la semana en tus manos, que son manos de Padre: fuertes para sostener y delicadas para consolar.
Bendice mi vida. Que no me deje arrastrar por la rutina, sino que viva cada día con conciencia de que es un regalo. Bendice mi hogar, sus paredes y su gente, para que sea lugar de encuentro y no de distancia.
Que no nos falte la salud, para servirte con alegría. Que no nos falte el amor, para soportarnos y perdonarnos. Que no nos falte la paz, para dormir tranquilos y resolver los problemas sin gritos.
Que no nos falte tu luz, para ver claro en medio de las dudas. Y sobre todo, que no nos falte tu compañía, porque sin ti todo lo demás pierde su sabor.
Hoy comienzo la semana con la confianza de un hijo amado. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.