
Amado Dios, gracias por este despertar. Gracias por la semana que se abre y por la oportunidad de vivirla contigo.
Te pido que seas tú quien guíe mis pasos. No quiero caminar a ciegas ni dejarme llevar solo por mis impulsos. Que tu Espíritu me inspire en cada decisión, grande o pequeña.
Líbrame de todo mal: del peligro en los caminos, de la enfermedad, de la envidia, de la mentira y de todo lo que pueda apartarme de ti. Cubre también con tu protección a mi familia.
Colma mi vida de paz, para que no me inquiete por lo que no puedo controlar; de felicidad, para disfrutar lo sencillo; y de bendición, para ser bendición para otros.
Que este lunes sea el comienzo de una semana vivida en tu presencia. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.