
Amado Dios, hoy quiero empezar la semana con una declaración de confianza. No porque yo controle lo que va a pasar, sino porque tú estás conmigo.
Creo que esta semana todo saldrá bien. No en el sentido de que no habrá problemas, sino en el sentido de que todo lo que suceda tú lo puedes usar para mi bien, como dice tu Palabra.
Que mis días estén llenos de dicha: la de servir, la de compartir, la de saberme amado. Que estén llenos de bendiciones, que reconozca y agradezca. Que haya prosperidad, entendida como tener lo necesario y un corazón generoso.
Donde tú estás, todo es perfecto. Ayúdame a buscarte en cada lugar de esta semana: en el trabajo, en el transporte, en la mesa, en el silencio.
Comienzo este lunes con alegría y confianza. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.