
Amado Dios, en este lunes te presento tres cosas: mi vida, mis anhelos y mis batallas.
Mi vida, para que la cuides. Hay días en que me descuido, en que no rezo, en que me dejo arrastrar por la rutina. Cuídame incluso de mí mismo. Mis anhelos, para que los purifiques. Que no busque la plenitud en lo que se compra o en lo que aplauden los demás, sino en vivir según tu corazón.
Mis batallas, para que las pelees conmigo. No quiero enfrentarlas solo. Tú eres mi fuerza y mi escudo.
Dirige mis pasos por sendas de paz, donde no tenga que pisar a nadie para avanzar. Por sendas de plenitud, donde descubra que contigo tengo más de lo que necesito. Por sendas de bendición, donde mi vida sea un regalo para otros.
Empiezo la semana confiado en tu guía. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.