
Amado Dios, hoy cierra el mes y quiero que mi última palabra en él sea gracias.
Gracias por tu amor, que no se cansó de mí aunque yo me cansara de ti. Gracias por tus cuidados: por la salud, por el trabajo, por la protección en los caminos, por las veces que me libraste de peligros que ni vi.
Gracias por cada bendición, grande o pequeña. Por la comida, por la familia, por los amigos, por los momentos de oración en los que sentí tu cercanía.
Mañana empieza otro mes y te lo entrego desde ahora. Que sea un mes de triunfo sobre mis debilidades y de prosperidad compartida. Que no me olvide de ti cuando las cosas vayan bien.
Despido este mes con el corazón agradecido y recibo el siguiente con esperanza. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.