
Padre celestial, en este lunes que inicia una nueva semana vengo a ti antes que a cualquier otra cosa. Gracias por el amanecer, por la salud y por la oportunidad de empezar otra vez.
Te ofrezco mis planes, mis metas y también mis temores. Tú conoces lo que me espera en estos días; ayúdame a recibirlo con fe y con un corazón dispuesto.
Dame constancia para cumplir mis deberes y creatividad para resolver lo difícil. Que mi trabajo sea bien hecho, no para ser visto, sino como una ofrenda para ti y un servicio para los demás.
Libra mi mente del pesimismo con que a veces comienzan los lunes. Pon en mis labios palabras de ánimo para quienes me rodean y en mis manos gestos de ayuda.
Protege a mi familia en sus trayectos, en sus labores y en sus estudios. Que regresemos a casa con bien y con el corazón agradecido.
Esta semana es tuya, Señor. Camina conmigo en cada paso. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.