
Amado Dios, mientras sale el sol este martes, te pido que su luz despeje también las nubes de mi corazón.
Hay tristezas que se me pegan como la niebla de la madrugada. Hay preocupaciones que no me dejan ver con claridad. Disípalas, Señor, con la luz de tu amor.
Derrama sobre mí y sobre mi familia una lluvia de paz, que calme las tensiones. Una lluvia de bendición, que haga fecundo nuestro trabajo. Una lluvia de abundancia, para que tengamos lo necesario y podamos compartir.
Que este sol me recuerde que tú siempre vuelves a amanecer, aunque la noche haya sido larga. Que no hay oscuridad que dure para siempre.
Recibo este día como un regalo luminoso. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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