
Amado Dios, abro los ojos en este martes y lo primero que hago es ponerlo en tus manos. Antes del café, antes del teléfono, antes de las prisas, quiero que tú seas el primero.
Guíame con tu amor. Que el amor sea el criterio de mis decisiones y el tono de mis palabras. Que trate a cada persona como tú la tratarías.
Bendice mi vida con paz, para no vivir en guerra conmigo ni con los demás. Con salud, para cumplir mis tareas con energía. Con felicidad, que nace de saberme amado.
Y con abundancia, que no es acumular, sino tener lo suficiente y un corazón generoso para compartir lo que sobra.
Comienzo este martes contigo en primer lugar. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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