
Amado Dios, este martes te entrego mis obras: el trabajo que haré, las conversaciones que tendré, los esfuerzos que pondré en cada tarea.
Te pido también protección. Hay personas que no nos quieren bien, que buscan dañar con palabras o acciones. Aléjalas de mi vida, de mi familia y de mis amigos.
No te pido que les vaya mal, sino que se conviertan y encuentren tu paz. Mientras tanto, protégenos de su influencia y danos prudencia para no caer en sus trampas.
Y líbranos también del enemigo invisible, el que siembra división, miedo y rencor. Que tu bendición sea nuestro escudo y tu presencia nuestra fortaleza.
No nos desampares, Señor, en este día ni nunca. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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