
Amado Dios, empiezo este martes con un doble gracias: por lo que ya me diste y por lo que aún me vas a dar.
Gracias por lo que me has dado: la vida, la fe, la familia, los amigos, el trabajo, las experiencias que me formaron. Incluso las pruebas, que me enseñaron a depender de ti.
Gracias por lo que me darás. Todavía no sé qué es, pero confío en tu bondad. Agradecer por adelantado es mi manera de decirte que creo en tu amor.
Acompáñame hoy en cada tarea. Que no suelte tu mano por distraerme con lo urgente. Y si la suelto, búscame tú, como el pastor busca a la oveja que se aleja.
Mi vida está completa cuando tú estás a mi lado. Que hoy lo recuerde en cada momento. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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