
Dios de toda sabiduría, al comenzar este martes te pido lo mismo que pidió el rey Salomón: un corazón que sepa escuchar y discernir el bien.
Hoy tendré que tomar decisiones, pequeñas y quizá grandes. No quiero hacerlo solo ni con prisa. Ilumina mi mente para ver con claridad y dame la valentía de elegir lo correcto.
Ayúdame a escuchar a los demás antes de responder, a pensar antes de hablar y a buscar consejo cuando lo necesite. Que no me mueva el orgullo ni el miedo, sino el deseo de hacer tu voluntad.
Te pido por quienes tienen responsabilidades grandes: padres de familia, maestros, médicos, gobernantes. Que actúen con justicia y piensen siempre en el bien de los más débiles.
Bendice a mis seres queridos en este día. Que sus decisiones los acerquen a ti y a la felicidad verdadera.
Espíritu Santo, guía mis pasos este martes y hazme dócil a tus inspiraciones. Amén.