
Amado Dios, este miércoles te pido que hagas de mi casa tu lugar protegido. Un refugio donde tu presencia se sienta en cada rincón.
Que en ella reine el afecto: abrazos sinceros, palabras cariñosas, gestos de ternura. Que reine la bondad, para tratarnos bien aun en los días difíciles.
Que reine la comprensión, para escucharnos antes de juzgarnos y perdonarnos antes de que se ponga el sol.
Que reinen la salud y la alegría, para que esta casa sea un lugar donde dé gusto volver. Y que quien la visite se lleve un poco de tu paz.
Bendice mi hogar hoy y siempre. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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