
Amado Dios, gracias por este miércoles. Es un día más que me regalas para vivir, amar y servir.
Te entrego mi vida y la vida de mi familia. Cuídanos en los caminos, bendícenos en el trabajo, guía nuestros pasos en cada decisión.
Permítenos ser testigos de tu bondad en cada momento. Que sepamos ver tu mano en los pequeños detalles: un favor inesperado, una puerta que se abre, una sonrisa amable.
Y que también seamos testigos para otros, mostrando con nuestra vida que tú eres bueno.
Salgo a este día atento a tus obras. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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