
Amado Dios, esta mañana mi oración es corta, pero nace de lo más profundo: sé que tienes un plan, y solo te pido fuerzas para seguir.
No necesito entender todo. No necesito saber cómo terminará cada situación. Me basta saber que tú tienes un propósito y que me amas.
Lo que sí necesito es fuerza. Fuerza para levantarme, para trabajar, para cuidar a los míos, para no rendirme cuando el camino se hace largo.
Como Elías bajo el arbusto, a veces quisiera quedarme quieto. Pero tú me das pan y agua y me dices: levántate, que el camino es largo. Hoy me levanto.
Sigo adelante confiando en tu plan. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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