
Amado Dios, este miércoles no empieza con peticiones, sino con gratitud por tu presencia.
Tengo vida y salud, y no lo doy por sentado. Tengo un hogar y una familia que amo. Tengo comida, ropa y zapatos, cosas que tantos no tienen.
Pero más que las cosas, te agradezco tu presencia. Tú estás en mi vida, y eso le da sentido a todo lo demás.
Sin ti, lo que tengo sería solo posesión. Contigo, cada cosa se convierte en regalo y cada día en oportunidad de amar.
Vivo este día consciente de que estás conmigo. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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