
Amado Dios, hoy recuerdo los cinco panes y los dos peces que un muchacho puso en manos de Jesús. Lo poco se volvió abundante.
Este miércoles pongo en tus manos mi vida y mis ilusiones. No es mucho, pero es lo que tengo, y sé que tú puedes multiplicarlo.
Multiplica mis alegrías, para que alcancen a otros. Multiplica mis victorias sobre mis defectos y debilidades. Multiplica tus bendiciones en mi familia.
Y multiplica también mi generosidad, para que no guarde para mí lo que tú me das.
Comienzo este día confiado en tu poder. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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