
Señor Jesús, que no viniste a ser servido sino a servir, te saludo en esta mañana de miércoles y te doy gracias por la vida y por el nuevo día.
Hoy la Iglesia recuerda a los apóstoles san Simón y san Judas Tadeo, hombres sencillos que lo dejaron todo por seguirte. Que su ejemplo me anime a ser fiel en lo pequeño.
Dame un corazón humilde, que no busque ser el primero ni el más reconocido. Enséñame a ayudar sin esperar nada a cambio y a alegrarme por los logros de los demás.
San Judas Tadeo, a quien tantos acuden en sus necesidades, intercede por los que hoy viven momentos difíciles, para que no pierdan la fe ni la esperanza.
Bendice mi trabajo, mi casa y a todos los que encontraré hoy. Que vean en mí un poco de tu bondad.
Ofrezco este miércoles para tu gloria y el bien de mis hermanos. Amén.