Amado Dios, hoy me acerco a Ti con un corazón lleno de gratitud por cada día vivido en este mes de marzo que termina, gracias por tu presencia constante, por sostenerme en cada momento y por no soltarme cuando más lo necesitaba. Gracias por las bendiciones que pude ver y también por aquellas que pasaron desapercibidas, por cada enseñanza, por cada prueba superada y por cada instante en el que sentí tu amor guiando mi camino.

También quiero agradecerte por mi familia, por cuidarnos, protegernos y permitirnos compartir juntos, por ser nuestro refugio en los días difíciles y nuestra alegría en los momentos de calma. Te pido que sigas caminando a mi lado, que no me falte tu sabiduría para tomar decisiones y tu fuerza para seguir adelante, aun cuando el camino se torne incierto.
Cubre con tu manto a mis seres queridos, llénanos de salud, paz y esperanza, y no permitas que perdamos la fe, que siempre podamos confiar en tus planes perfectos. Hoy dejo en tus manos el mes de abril que comienza, confiando en que vendrá cargado de bendiciones, tranquilidad, felicidad y milagros, que tu voluntad se cumpla en nuestras vidas, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.