
Dios eterno, en esta noche en que se despide octubre, enciendo una vela y te doy gracias por cada día de este mes, por lo vivido y por lo aprendido.
Gracias por las alegrías, por las metas alcanzadas y por las personas que llegaron a mi vida. Gracias también por las pruebas, porque en ellas me enseñaste a confiar más en ti.
Mañana celebramos a Todos los Santos y luego recordaremos a nuestros fieles difuntos. Te encomiendo a mis seres queridos que ya partieron; dales tu luz y tu paz.
Que la luz de esta vela me recuerde que tú eres la luz que vence toda oscuridad. Aleja de mi hogar el miedo y llénalo de tu presencia.
Prepara mi corazón para el nuevo mes. Que noviembre sea un tiempo de esperanza, de oración por los que amamos y de crecimiento en la fe.
Me duermo en tus brazos, Padre, con gratitud y paz. Amén.