
Amado Dios, esta noche escucho tu voz: no te detengas.
Me dices que sea fuerte y que confíe.
Me pides que siga adelante, aunque esté cansado.
Las cosas buenas llegan a quienes trabajan duro y nunca se rinden. Dame perseverancia.
Me duermo para levantarme y seguir. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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