
Amado Dios, esta noche me cuesta mantener la fe. Hay situaciones que no cambian por más que oro.
Pero tú me dices: no pierdas la esperanza. Estoy trabajando, aunque no lo veas.
Me amas, y eso no cambia. Pronto las cosas se pondrán a mi favor, porque tú eres fiel.
Ayúdame a resistir. Como el mar que trae ola tras ola, creo que vienen bendiciones para mi vida.
Me duermo esperando tus olas de bendición. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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