
Amado Dios, esta noche reconozco que lo que nos sostiene no es nuestra fuerza, sino tu gracia.
Hoy salimos adelante, y no fue por mérito propio. Fue tu fortaleza la que nos permitió terminar el día.
Pongo en tus manos mi vida y la de mi familia. Sin ti, no podríamos con todo lo que enfrentamos.
Protégenos del enemigo, que busca dividirnos y desanimarnos. Y líbranos siempre de todo mal.
Nos dormimos sostenidos por tu gracia. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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