
Amado Dios, esta noche te presento mis metas, pero con una condición que quiero aprender a decir de corazón: si es tu voluntad.
Tú conoces mi vida y mis esperanzas mejor que nadie. Sabes qué me conviene y qué no.
Tómame de la mano y guíame por caminos seguros. Que no me arriesgue por caminos que me alejen de ti.
Si es tu voluntad, ayúdame a alcanzar mis metas. Y si no lo es, dame paz para soltarlas y ojos para ver lo que tienes preparado.
Me duermo rendido a tu voluntad. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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