
Amado Dios, esta noche pienso en el camino que recorremos como familia. A veces avanzamos rápido y otras parece que estamos detenidos, pero siempre vamos juntos y contigo.
Bendice mi vida y la de cada uno de los míos. Que tu bendición no sea una palabra vacía, sino una presencia concreta que se note en nuestra manera de tratarnos y de enfrentar los problemas.
Danos fuerza para seguir cuando el cansancio aprieta. Danos sabiduría para elegir bien el rumbo y para no perdernos en caminos que prometen mucho y dan poco.
Ayúdanos a alcanzar nuestros sueños, pero sobre todo, ayúdanos a no olvidarte cuando los alcancemos. Que nuestras metas sean también las tuyas.
Descansamos esta noche para seguir mañana nuestra senda contigo. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.