
Amado Dios, esta noche te agradezco por haber llegado al final del primer día de la semana. Hubo cosas que salieron bien y otras que no, y en medio de todo sentí que me sostenías.
Te pido sabiduría. No la que presume de saberlo todo, sino la que sabe escuchar, pedir consejo y esperar el momento oportuno. Que mis metas sean buenas y que las persiga con medios limpios.
Te pido humildad. Si las cosas me salen bien, que no me crea más que nadie; que recuerde que todo don viene de ti y que mis triunfos son también fruto del esfuerzo de otros que me ayudaron.
Te pido valor. Cuando lleguen los obstáculos, que no me esconda ni me queje sin hacer nada. Dame coraje para enfrentar lo difícil, para pedir perdón cuando me equivoque y para empezar de nuevo cuantas veces sea necesario.
Con esta confianza cierro los ojos y te entrego mi descanso. Ángel de mi guarda, vela mi sueño. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.