
Amado Dios, la noche del lunes me invita a hacer una pausa. Ya se fue el primer día y quedan seis más por delante; antes de dormir, te confío todo lo que viene.
Pongo en tus manos mi vida, con sus aciertos y sus errores. Pongo la vida de mi familia: los que están cerca y los que viven lejos, los que creen y los que dudan. Y pongo nuestros sueños, que tú conoces mejor que nosotros mismos.
Protégenos, Señor. De los accidentes en el camino, de la enfermedad, de la discordia y del desánimo. Que tu amor sea el techo que nos cubre esta noche y todos los días de la semana.
Llévanos por caminos donde podamos crecer, servir y ser felices. Que nuestras alegrías sean compartidas y que nuestras penas se aligeren al ponerlas juntos ante ti.
Descanso sabiendo que mañana me esperas con nuevas gracias. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.