
Señor Jesús, tú dijiste: vengan a mí los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Esta noche de lunes vengo a ti con el cansancio del primer día de la semana.
Gracias por lo que pude avanzar hoy y por las personas que me tendieron la mano. Gracias también por las fuerzas que no sabía que tenía y que tú me diste en el momento justo.
Te entrego lo que quedó sin terminar y las conversaciones que me dejaron inquieto. No quiero llevarlas a la cama; déjame descansar en ti y mañana retomarlas con calma.
Si hoy herí a alguien, perdóname y dame la humildad de reparar mi falta. Si alguien me hirió, ayúdame a no guardar rencor y a dejar en tus manos la justicia.
Cuida a los que trabajan de noche, a los que velan junto a un enfermo y a los que no pueden dormir por la preocupación. Dales tu paz.
Que tu presencia sea mi almohada y tu amor mi abrigo esta noche. Amén.