
Señor, el día termina y vengo a ti con el corazón abierto.
Gracias por cada momento de hoy, por lo bueno que recibí y también por lo difícil, porque en todo estuviste conmigo.
Perdóname si en algo fallé, si hablé sin paciencia o dejé de ayudar a alguien que me necesitaba. Dame la humildad para empezar mejor mañana.
Pongo en tus manos mis preocupaciones, lo que quedó pendiente y lo que no puedo resolver. Cuida mi casa, a mi familia y a quienes hoy duermen con miedo, solos o enfermos.
Dame un descanso tranquilo y un sueño en paz, y que mañana despierte con fuerzas nuevas para seguir tu camino.
Amén.
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