
Amado Dios, esta noche te abro el corazón por completo. Ahí llevo sueños, preocupaciones, recuerdos, nombres de personas, preguntas sin respuesta.
Te entrego todo eso. No necesito ordenarlo antes; tú sabes leer lo que hay dentro mejor que yo.
Guíame con tu sabiduría. Mañana tendré que decidir cosas, grandes o pequeñas, y quiero hacerlo según tu voluntad.
Bendíceme con tu paz. Que esta noche duerma tranquilo y que mañana despierte con el ánimo dispuesto. Que los días que vienen estén llenos de pequeños éxitos y de alegría sencilla.
Me duermo con el corazón vacío de cargas y lleno de ti. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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