
Amado Dios, esta noche cierra el mes y quiero repasarlo contigo antes de dormir.
Tuve éxitos, y te los atribuyo, porque sin ti no habría podido. Tuve alegrías, momentos que guardo en el corazón como tesoros. Y tuve lecciones, algunas dulces y otras amargas.
Gracias por todo. Lo bueno me alegra, y lo difícil me hizo crecer. Ayúdame a no olvidar lo que aprendí.
En tu nombre proclamo que el mes que viene estará colmado de bendiciones. Que sea un tiempo de paz, de crecimiento en la fe y de prosperidad compartida.
Me duermo cerrando este capítulo en tus manos. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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