
Amado Dios, esta noche reflexiono sobre lo que es la verdadera fe. No es creer que todo saldrá como yo quiero, sino confiar en que tú haces lo mejor.
Hoy algunas cosas no salieron como las había imaginado. Planes que se cayeron, respuestas que no llegaron, esfuerzos sin resultado.
Pero tus planes son perfectos. Lo que hoy parece un fracaso, quizá mañana sea una puerta. Lo que hoy duele, quizá mañana sea sanación.
Ayúdame a tener esa fe que descansa en ti aun sin entender. Que confíe en que estás haciendo lo mejor para mi vida.
Me duermo con fe sencilla. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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