
Amado Dios, esta noche te agradezco la alegría que viví hoy. Fue un regalo que no quiero pasar por alto.
Bendice mi vida y guía mis pasos. Que mañana camine por donde tú quieres, y no por donde me lleve el capricho.
Ayúdame a vivir en los planes maravillosos que tienes para mí. A veces los cambio por planes míos, más pequeños y más egoístas. Devuélveme a tu camino.
De tu mano y en tu compañía, cada día puede ser bueno. Aun los difíciles, porque tú los transformas.
Me duermo confiando en tus planes. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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