
Amado Dios, esta noche decido dejar de lado mis temores. Los pongo sobre la mesa de noche y te pido que te los lleves.
Sé que estás conmigo a cada instante y en todo lugar. En esta habitación, en mis sueños, en el camino de mañana.
Que tu luz ilumine mi camino, aunque ahora esté oscuro. Que tu amor me proteja como un escudo durante el sueño.
Y que los días que vienen sean de bendición, para mí y para quienes amo.
Me duermo sin miedo porque tú estás aquí. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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