
Amado Dios, esta noche termina el mes y quiero agradecerte tu presencia en cada uno de sus días.
Fuiste mi luz cuando todo estaba oscuro. Fuiste mi guía cuando no sabía qué camino tomar. Fuiste mi compañía cuando me sentí solo.
Ahora pongo en tus manos mis planes para el mes que viene. Algunos son claros; otros apenas están esbozados.
Dame la fuerza y la sabiduría para realizarlos según tu voluntad. Y si alguno no te agrada, cámbialo por algo mejor.
Me duermo cerrando el mes en tus manos. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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