
Amado Dios, esta noche no te pido una vida sin obstáculos. Sé que las dificultades forman parte del camino y que a veces me hacen crecer.
Lo que te pido es fuerza para enfrentarlos sin rendirme. Que no me paralice el miedo ni me derrumbe el cansancio.
Y te pido sabiduría para superarlos. Que sepa cuándo esperar y cuándo actuar, cuándo pedir ayuda y cuándo seguir solo.
Si tú estás conmigo, ¿quién contra mí? Ningún problema es más grande que tu amor. Ningún obstáculo puede separarme de ti.
Me duermo fuerte en tu presencia. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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