
Amado Dios, esta noche miro hacia atrás y veo esfuerzos y luchas.
No fue fácil. Hubo cansancio y momentos de desánimo.
Pero en tu poderoso nombre afirmo que lo que viene será distinto.
Será un tiempo colmado de salud, triunfos, bendición y prosperidad.
Me duermo esperando lo nuevo. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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