
Amado Dios, esta noche sonrío porque sé que tienes algo hermoso preparado para mí.
No sé qué es ni cuándo llegará. Pero sé que no será ni tarde ni temprano.
Necesito un poco de paciencia y de fe. Dámelas tú, que yo tengo poco.
Valdrá la pena esperar. Tus regalos siempre superan mis expectativas.
Me duermo esperando con paciencia. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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