
Amado Dios, esta noche descanso en una verdad: mi destino lo escribiste tú.
No lo escribió el azar, ni mis errores, ni las opiniones de otros.
Por eso puedo ser feliz y tener grandes esperanzas.
Tú estás conmigo, y mi vida estará llena de tu gloria y tu bendición.
Me duermo en el destino que escribiste. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Facebook Comments Box