
Amado Dios, esta noche pongo en tus manos el viernes que termina.
Te entrego mis ilusiones, mis luchas y mis necesidades.
Tú sabes lo que es mejor para mi vida. Yo a veces creo saberlo, pero me equivoco.
Acepto tus planes perfectos. Que se haga siempre tu voluntad, no la mía.
Me duermo aceptando tu voluntad. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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