
Amado Dios, esta noche te reconozco como mi refugio. Aquí me escondo de las tormentas del día.
Eres mi consuelo, cuando algo me duele. Eres mi guía, cuando no sé qué camino tomar.
Eres mi fortaleza, cuando ya no puedo más.
Solo tú me das la paz que mi corazón necesita. Contigo, mañana será un día hermoso.
Me duermo en mi refugio. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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