
Amado Dios, esta noche levanto la mirada al cielo y te hablo desde lo más profundo.
Gracias porque me cuidas. Hoy lo noté en detalles pequeños.
Gracias porque me bendices y me proteges, aun de peligros que no conozco.
Mi vida es hermosa gracias a ti. No perfecta, pero hermosa.
Me duermo agradecido por mi vida. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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